
Ayer Fito Paez reventó en Auditorio de Tenerife, así como sin quererlo, un 1 de mayo de puentazo, el pibe llenó de euforia la sala a tope de argentinos, banderas y camisetas, que la convirtieron en una especie de "Gran Rex".
De todas las veces que pisé el auditorio, nunca había visto esto: un verdadero recital, en donde ninguna canción pasó por ser comentada, cantada, bailada, aplaudida, con pasión y euforia, antes, durante y después...
Y yo...emocionada desde el principio (crecí con sus canciones), me corrian los escalofríos (como cuando algo me toca la fibra) y se me cayeron varias lágrimas, con 11 y 6 y con la de Sabina, Contigo (ban ban! ;-)) y Yo vengo a ofrecer mi corazón (a capela)...
Dejar su piano por la guitarra no fue una decisión acertada, aunque por los temas Ciudad de pobres corazones y Cerca de la revolución (Charly García), se lo puedo perdonar, hubiese preferido que siguiera en el piano.
No habíamos planeado ir, y la verdad, excelente plan el de Fito y su nuevo trabajo “No se si es Baires o Madrid”, recomendado :-).

